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Varias Interpretaciones de algo que tal vez olvidé

2025

Para mi abuelo, Silvino.
1945 — 2013
A quien cada día intento no olvidar.

Mirar hacia atrás
Mirar hacia adelante
Mirarse al espejo
Ser visto

Varias
Interpretaciones
de algo
que
tal vez
olvidé

de
emmanuel Cubillos Nieto

Desdoblamiento
Remanentes
U m b r a l
Retratos y objetos residuales
Deficiencia del factor VIII
Atlas de una caja de zapatos
Para todas las personas que vi
Las versiones de lo que conocí por fotos
Las imágenes de lo verdadero y lo falso
figuras de títeres, objetos y rostros
Fortaleza de retazos / imágenes fantasma
Antología de pensamientos

Esto es una habitación.
Es un museo.
Es una colección.
Es un mausoleo .
y también trata de muchas otras cosas.

Es sobre algo que quise decir,
alguien a quien alguna vez fotografié.
Algo que alguna vez vi,
alguien que nunca respondió.
Algo que soñé,
alguien que seguramente me olvidó.
Algo con lo que nací,
alguien a quien no quiero olvidar.
Algo que escribí,
alguien a quien brevemente conocí.
Algo que sentí,
alguien a quien, tal vez, olvidé.

Este espacio soy yo.
Yo, que cambio
cada vez que me miro al espejo.
Yo, que antes era el registrado,
y ahora soy el que registra.

Aquí están las personas con las que me he cruzado,
las que se han ido
y las que han llegado.
Este palacio habla de todo lo que vi
y tal vez también de eso que olvidé.

Soy yo
, intentando entenderme.
O, al menos, darle sentido a lo que pasa por mi mente:
a los pensamientos,
a los tiempos que cambian,
a las ideas que surgen
y a los sueños que no siempre tienen sentido.

Desdoblamiento

Un sueño recurrente; a veces cambia de persona, pero el sueño siempre es el mismo.

La ropa de mi yo pequeño.

La extrañeza de un cuerpo adulto en miniatura.

Un susurro entre lo que se dice y lo que no

La imagen de alguien que prefiere dormir, porque al hacerlo deja de sentir por un momento.

Remanentes

Un portarretratos vacío; atrás, una foto de una foto que me tomaron un día de junio.

Un jarrón para las flores que nunca me han dado.

En el cajón, los empaques de las pastillas por las que sufrí en algún momento de este año.

Al frente, retratos de documento de un yo que no recuerdo.

Atrás, otros documentos de personas con las que crecí.

Sobre lo que se vivió y lo que nunca se dio.

U M B R A L

Las imágenes de una autobiografía de la que a veces no me siento parte.

Varias conversaciones que sucedieron y otras que lo hicieron de otra forma.

Un balón de fútbol que nunca supe patear.

Esa mañana antes de irnos de viaje.

Ese día que me pidieron registrar.

La sala de una casa un domingo de noviembre.

Un segundo diente de leche.

Las olas del mar y una playa de arena blanca.

El funeral de una polilla, una noche de marzo.

Una conversación en una mesa, de cuando éramos amigos.

Una bicicleta que nunca supe montar.

El parque de al lado de tu casa y tu bicicleta celeste.

La tercera toma de un video que grabamos en dos mil veintidós.

Un breve instante de mí, casi encuadrado.

Un documental y la casa de tu abuela.

Dos orejas perforadas que siguen sin sanar.

Tus ojos vendados y un cumpleaños al que no estaba invitado.

Tus ojos azules antes de que cambiaras.

Un cumpleaños, un cumpleaños, un cumpleaños.

Tu cumpleaños número sesenta y cuatro.

Ese día en el que empezamos a hablar y varias noches a finales de junio.

Dos artistas y un día que no duró mucho.

Imágenes y objetos
residuales

Un momento fragmentado de unos instantes: yo.

Primero, una tarde después de leer el tarot.

Segundo, una mañana después de tejer, tejer y tejer.

Tercero, una noche de tú y yo, tú y yo, tú y yo.

Cuarto, una tarde en Odeón.

Quinto, una noche en una inauguración.

Sexto, un día de un festival de verano.

Séptimo, una noche de fiesta y el andén del Oxxo.

Octavo, una noche de tu cumpleaños número veinte.

Noveno, una tarde de viernes, aprendiendo a usar una cámara.

Décimo, una madrugada: un concierto una noche de junio y mi primera fiesta.

Decimoprimero y último, un día de primer semestre antes de ver una película, nosotros cuatro.

Una caja que mi mamá me hizo cuando estaba en preescolar. Unas botellas. Unos dientes de leche y un puñado de arroz salvaje.

En el primer cajón, los documentos de identificación.

En el segundo cajón, un viaje a Inglaterra en dos mil tres.

En el tercer cajón, las secuelas de una hospitalización, una caja azul y los moretones de una caída.

Deficiencia
del factor VIII

Las flores que tomaste para esa revista, un mes antes de la primera hospitalización.

Un pañuelo ensangrentado de una mañana de viernes.

Una de muchas bolsas de solución salina.

Una cama de hospital que vi durante algún tiempo.

La sangre de una cortada en el pulgar con un riñón de metal.

Un documento de identidad.

Un diagnóstico a los cincuenta y seis años.

Una ecografía, un día antes de nacer.

Unas huellas tomadas minutos después de nacer.

Unos exámenes de deficiencia del factor VIII.

Un diagnóstico a los cuatro años.

Una radiografía panorámica.

Un jarrón con dos bolsas de solución salina, una unidad de sangre.

Atlas de una
caja de zapatos

Un retrato que me pintaste.

Una nota de papel que encontré saliendo de clase y que no sé muy bien por qué guardé.

Una postal de Japón.

Una carta de mis amigas, de esos días de dos mil trece bajo cuatro palmeras.

Recortes de mi cantante favorita que me regalaste.

Un sobre que me dibujaste.

Una entrada a un museo, un sábado de agosto.

El certificado de adopción de mi último puffle.

Una carta de un amigo a los once años.

Para todas las
personas que vi

Tu fiesta de cumpleaños de payasos oficinistas.

Un día en casaPRIMA.

Planeando qué te narras.

La terraza del TX en tercer semestre.

El techo de tu casa y un día de reparaciones.

El lugar donde siempre nos encontrábamos, un jueves de octubre.

Un andén
después de un parcial.

Una casa en la cabeza, un lunes de noviembre.

Un perro instalado en una exposición.

El receso en la mitad de pintura básica.

Mi primer profesor de dibujo.

Una polilla muerta.

Una fiesta un viernes de mayo.

Un día en Odeón.

Nuestros zapatos después de hablar de obras toda la tarde.

Algo que vimos una tarde de ese sábado.

Tu taller en casaTIA.

Una exposición de fotografía a la que fuimos.

Las versiones de lo
que conocí por fotos

Las hojas arrancadas de un álbum rojo:

La boda de mis abuelos.

Los quince años de mi tío.

Mi abuela y su mascota.

Mi abuelo.

Mi mamá y mis tíos.
Las hojas arrancadas de un álbum azul:

Mi abuelo, mi mamá y yo con menos de un año.

Mi papá, mi tío y yo con un disfraz de Halloween.

Mi tío, mi tía, mis primos, mis papás y yo.

Mi mamá y yo en mi primer cumpleaños.

Yo y mi abuelo, mi abuelo y yo.

Las imágenes de lo
verdadero y lo falso

En diapositiva:

las obras de M, los títeres de mi mamá, Bogotá en los años noventa.

En negativo a color:

un viaje a los cinco años.

Mi primera sesión fotográfica cuando tenía menos de un año.

Fotos de documento de mi mamá; mi mamá y yo cuando tenía un año.

En negativo monocromo:

un domingo del dos mil veintitrés.

En telescopio:

la infancia de mi mamá, de mis tíos y la juventud de mis abuelos.

Figuras de títeres,
objetos y rostros

La silla de madera y lana de oveja que me dieron de pequeño.

Las revistas de cocina que me regalaba mi tío.

Un visor de película con el negativo de una foto que habita una billetera.

El proyector de diapositivas que se fundió.

una colección de Títeres de Bogotá en los noventa.

La secuencia de negativos de identificación.

Positivos de escenas y ficciones.

Fortaleza de retazos
/
‍imágenes fantasma

Una casita hecha de retazos, ensamblada con mucho amor y mucha ternura, de puntada en puntada, con hilo rojo, y amarillo, y gris.

Al interior, tres copas con tres escenas, cada una con su propio deseo:

El cumpleaños número sesenta y seis de mi abuelo.

El cumpleaños número treinta y ocho de mi mamá.

Mi cumpleaños número ocho.

Antología de
pensamientos

Prólogo: intentando buscar la luz del sol.

Lado A.

Parte 1. Objeto y espacio.
1. E.
2. Un tren de pensamiento.
3. Sobre el retrato.
4. Sobre las habitaciones.
5. Los objetos y la poética del espacio.

Parte 2. Luz y tiempo.
6. Las cámaras y los muertos.
7. La imagen fantasma / imágenes residuales.
8. Aparecer y desaparecer.

Parte 3
. Raíz y conciencia.
9. La maquina y el humano.
10. <!DOCTYPE html>.

Lado B

Parte 4.
Yo.
11. Sobre el pensamiento (sobrepensar).
12. Un sueño.
13. Mirarse al espejo.
14. Tipo A.
15. Personas que vi.
16. Memoria autobiográfica deficiente.

Parte 5. Los otros
17. Referentes.
18. Una colección de cosas que vi/ bibliografía.

Parte 6. La obra
19. Varias interpretaciones de algo que tal vez olvidé.

Epílogo:
el sol.

Varias interpretaciones de algo que tal vez olvidé es un autorretrato a través de una habitación que actúa como reflejo de mi: un palacio de la memoria dividido en tres niveles que existen simultáneamente. Es un juego de miradas sobre las cosas, las personas y los momentos que he visto, pero también sobre cómo me han visto. Una exploración de la naturaleza efímera de los recuerdos y del acto mismo de recordar.

La obra se construye como una habitación expandida donde convergen fotografía, video, sonido, archivo familiar, objetos personales y programación web. Más que un espacio físico, se entiende como una acumulación fragmentaria de tiempos superpuestos.

El primer nivel, objeto y espacio, es la puesta en escena de una habitación: fotografías, material de archivo propio y bodegones construidos a partir de objetos personales conforman una memoria material estática.

El segundo nivel, luz y tiempo, es una intervención de esa misma escena mediante el video, la proyección, la imagen fantasma y el sonido. Aquí todo muta, cambia, aparece y desaparece. A partir del tiempo se teje un relato hecho de fragmentos, de momentos, de imágenes pobres y de material intervenido.

Finalmente, el tercer nivel, raíz y conciencia, se materializa en una página web que explora la plasticidad de los recuerdos a través de una analogía entre el código y lo digital: una reflexión sobre mí mismo y mi forma de recordar mediante el lenguaje de las máquinas. Habla de lo que permanece en el inconsciente: la repetición, la fragmentación y lo que no se dice. Indaga en aquello que a simple vista no se ve y solo aparece cuando se decide interactuar

Varias interpretaciones de algo que tal vez olvidé es muchas cosas y sobre muchas cosas; pero, por sobre todo, soy yo. Todo habla de mí, tiene relación conmigo.

La obra se despliega a través de doce momentos que funcionan como variaciones de una misma memoria o de un mismo yo: Desdoblamiento, Remanentes de lo que se vivió y lo que nunca se dio, U M B R A L, Imágenes y objetos residuales, Deficiencia del factor VIII, Atlas de una caja de zapatos, Para todas las personas que alguna vez vi, Las versiones de lo que conocí por fotos, Las imágenes de lo verdadero y lo falso, Figuras de títeres, objetos y rostros, Fortaleza de retazos / imágenes fantasma y, finalmente, Antología de pensamientos.

En Desdoblamiento, una proyección cenital construye una escena donde mi cuerpo, con proporciones alteradas, aparece sobre prendas infantiles desgastadas. El cuerpo se repite, se mueve y se interrumpe; a veces aparece y desaparece. Es un sueño recurrente.

Remanentes reúne fotografías de documentos de identificación pertenecientes a mi familia —mis padres, mi abuelo, mi tío y yo— junto a un portarretratos vacío, una fotografía tomada en junio de dos mil veinticinco y un jarrón vacío que espera que alguien coloque flores dentro de él. Todo reposa sobre una mesa de noche llena de empaques de pastillas.

U M B R A L  se desarrolla a partir de material de archivo y grabaciones realizadas entre dos mil siete y dos mil venticinco. Muchas de estas grabaciones las hice yo mismo con la intención de capturar momentos, mientras que otras provienen de un archivo familiar de videos grabados por mis tíos sobre mí; mi rostro nunca aparece en ellas. De cierta forma surge como una autobiografía en la que a veces no me siento parte: hay un juego de miradas entre quien siempre está detrás de la cámara y el sujeto registrado. La obra surge de ese gesto de grabar para conservar y de la distancia que también genera ese mismo acto.

Imágenes y objetos residuales surge de fotografías desmaterializadas tomadas en los últimos años, donde aparezco junto a personas que en distintos momentos fueron cercanas. Muchas de estas imágenes fueron tomadas como acto de registro. La serie sigue una secuencia que empieza en septiembre de dos mil veinticinco y termina en marzo de dos mil veintidós. Por otra parte, una serie de objetos resudiales es guardada en tres frascos de vidrio, que va desde dientes de leche hasta un puñado de arroz.

Deficiencia del factor VIII reúne objetos, papeles, diagnósticos y documentos en torno a un único tema: la hemofilia, vista desde dos perspectivas, la de mi abuelo, quien fue diagnosticado a los cincuenta y seis años, y la mía, pues fui diagnosticado a los cuatro años. Son eventos y fragmentos que giran en torno a la hemofilia dentro de mi vida y la de mi familia.

Atlas de una caja de zapatos nace del gesto de guardar objetos que adquirieron valor emocional debido al uso o al gesto con el que fueron entregados. Cada objeto tiene una acción, un gesto y una historia impregnada en él. Es una selección que funciona como registro material de distintos sucesos.Para todas las personas que alguna vez vi surgió de un acto constante y consciente de fotografiar a las personas con las que llegué a desarrollar cercanía, a través de un intercambio entre sujeto y fotógrafo. La obra comprende breves instantes registrados entre dos mil veintidós y dos mil veinticinco.

Las versiones de lo que conocí por fotos se construye a partir de dos álbumes familiares que van desde los años setenta hasta principios de los años dos mil. La narrativa de esta pieza se construyó a partir de las imágenes mismas: hablan de hechos que conocí únicamente por medio de fotografías. Empieza con el matrimonio de mis abuelos, Silvino y Cecilia; continúa con la infancia y adolescencia de mi madre y mis tíos, y finaliza con mi nacimiento y mis primeros años de vida.

Las imágenes de lo verdadero y lo falso reúne diapositivas, negativos y registros familiares provenientes de distintos archivos. Entre ellos hay fotografías del archivo familiar de mi abuelo en Bogotá durante los años setenta, compuesto principalmente por telescopios; negativos míos de principios de los años dos mil; y diapositivas de los años noventa que pertenecen a mi madre y a mi maestra María Margarita. Muchas de estas imágenes construyen una memoria visual que me fue transmitida. Es un relato que se sitúa en esa tensión extraña entre la realidad y la ficción, y que se arma al ver las imágenes unas junto a otras.

Figuras de títeres, objetos y rostros es una extensión de Las imágenes de lo verdadero y lo falso a través de un soporte distinto: un proyector y un visor de diapositivas que alternan sobre un mismo archivo organizado en tres categorías diferentes. La primera reúne fotografías de documentos e imágenes pensadas para conservarse en la billetera; la segunda, negativos y positivos de momentos variados; y la tercera, una serie de títeres.

Fortaleza de retazos / imágenes fantasma nace de la idea de la imagen fantasmagórica. Las tres copas de vidrio con agua funcionan como soportes para tres hologramas que proyectan tres escenas distintas de celebraciones de cumpleaños y con la idea de pedir un deseo al soplar las velas. Son tres deseos: el de mi abuelo, el de mi mamá y el mío. Las imágenes siguen una secuencia temporal: el año dos mil diez con mi cumpleaños número ocho; el año dos mil once con el cumpleaños número sesenta y seis de mi abuelo, la última fiesta de cumpleaños que pudo celebrar antes de enfermarse de cáncer; y el año dos mil doce con el cumpleaños número treinta y ocho de mi mamá, siendo este el último cumpleaños que tuvo junto a mi abuelo antes de que falleciera meses después. Son tres deseos congelados en un altar al interior de una fortaleza hecha de retazos dentro de una habitación.

Finalmente, Antología de pensamientos empezó como notas sueltas escritas en distintos momentos. Con el tiempo, esos fragmentos se organizaron en un libro distribuido a través de diecinueve capítulos divididos en seis partes. Al igual que la obra, habla de muchas cosas, pero también funciona como una colección de todo lo que estaba pensando mientras realizaba esta obra. Cada capítulo abre con los versos de una canción y cada parte cierra con palabras de Jonas Mekas en As I Was Moving Ahead Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty.

Esta obra hizo parte de Colección de obsesiones sencillas, la exposición de proyectos de grado del pregrado en Arte de la Universidad de los Andes, donde fue destacada como proyecto de grado meritorio.

Dirección, realización y curaduría
Emmanuel Cubillos Nieto

Registro de la obra
Emmanuel Cubillos Nieto
Oficina de Comunicaciones & Gestión cultural,
Facultad de Artes y Humanidades,
Universidad de Los Andes


Jurados
Ana María Montenegro Jaramillo
Mayra Valeria Carbajal Silva

Asesoría
María Margarita Jiménez Villalta

Formato
Instalación audiovisual multicanal
Exposición web