Me hubiera gustado que ese día durara un poco más, haber hablado un poco más, solo un poco más. Todo terminó demasiado rápido. Después de cruzarnos un par de veces en la calle, por fin nos vimos: ojos verdes y una gabardina beige, yo con las uñas pintadas de amarillo y negro. Fueron solo dos abrazos, uno de saludo y otro de despedida.

Avisas cuando llegues.